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Dicen que toda carta de ventas tiene que empezar con un titular.

Uno que te enganche, que capte tu atención y te deslice para seguir leyendo.

Esto puede que sea cierto, es más, hay mucho de cierto.

Pero en esta carta no hay ningun titular. Tampoco una oferta por ser tú ni porque yo tenga muchas ganas de ayudarte ni una promesa para hacerte ganar dinero.

Tú y yo somos desconocidos, y te hablaré con respeto. Con el mismo respeto que si nos conociéramos y fuéramos amigos o, al menos, nos cayéramos bien.

En esta carta hay una historia de cuando trabajé en un almacén que, si la entiendes, al margen de que busques un diseñador web o no lo busques, es casi seguro que te ayuda a vender.

Pero, antes, debo ponerte en situación.

Mira…hay dos tipos de diseñadores web, los que son muy buenos y los demás. Los diseñadores muy buenos son capaces de dibujar imágenes en la cabeza de una manera nítida. Sólo te compensa trabajar con alguno de los primeros. No tengo ni la menor idea de si sabrías distinguirlos, pero es muy fácil si te pongo este ejemplo…

Un diseñador web 2.0 azucarado de fórmula y sacado de algún parque de bolas infantil que piense que hacer un buen diseño web es como participar en el concurso de pintura de su pueblo, haría un diseño más o menos así:

En cambio, un diseñador web de verdad, que quiere vender reservas en un alojamiento rural, diseñaría la web así:

En fin, muy «simple» para aquellos que no entienden de diseño.

La gente, normalmente, cuando quiere contratar un diseñador web, cuando le da vueltas a la idea de que alguien le ayude para mejorar el aspecto de su web y, con ello, sus ventas…lo que hace es una ruta de investigación.

Entonces mira vídeos aburridos que no sirven de nada como…

  • 10 errores que jamás debes cometer en el diseño de tu web.
  • Las 12 plantillas web más persuasivas y coloridas del año. 
  • O esto no es para ti si tu madre te abandonó en una gasolinera y no estás dispuesto a salir de tu zona de confort.

Pues muy bien.

En este punto de la lectura ya me deberías estar entendiendo.

Quiero decir, que si no sabes de lo que te hablo y has aterrizado por casualidad, no deberías contratar a ningún diseñador web, a mí tampoco. De momento, no te lo aconsejo. Aunque lógicamente puedes hacer con esa información lo que quieras.

Pero si tienes un negocio, una cosa que es muy importante saber, es que la gente no actúa por lo que «escucha», sino por lo que «visualiza» en su cabeza.

«No pienses en un elefante rosa»

Esto es un concepto.

Y esto es clave para que vendas con tu web. C-L-A-V-E.

No hay duda al respecto.

La «visión» en la cabeza es la que cambia el estado de ánimo.

No son los precios, ni tu competencia, ni el color de tu logotipo…Es cómo lo comuniques, cómo lo muestres. Cómo lo vendas.

A ver, es mucho más importante parecer bueno que serlo.

Y antes de que te indignes y quieras acampar en la puerta de mi casa, hay una cosa que no admite discusión:

  • Si eres un profesional competente y no eres capaz de parecerlo, estás jodido.
  • Si eres un profesional competente y eres capaz de parecerlo, ganas dinero. Todo en orden.
  • Si no eres un profesional competente y no eres capaz de parecerlo, prepara unas oposiciones.
  • Si no eres un profesional competente y eres capaz de parecerlo, o eres un estafador o eres un genio. O las dos cosas.

Pero parecer competente es imprescindible.

Serlo es lo adecuado, pero podrías vivir muy bien sin serlo.

Sin parecerlo, lo dudo mucho.

Y como no sé lo que pides tú para trabajar con alguien te voy a decir lo que pido yo.

Pido dos cosas. No una.

La primera cosa

Es que me gusta la gente que tiene cojones. Esto vale para los miembros y para las «miembras». Te lo digo por si hay de guardia algún ofendidito/a/e.

No trabajo con gente que no cree en sí mismo y en lo que vende, ni conoce a quién se lo vende, ni con los que lloriquean por las esquinas porque la competencia «les copia» o tira los precios o payadadas de ésas.

Esto son negocios. No la guardería, ni Bambi.

O sea, tienes que tener cojones. Y una cabeza propia y no en alquiler.

La segunda cosa es que entiendas esta breve historia

Recién salido de la carrera y siendo aún un pimpollo, trabajaba en las oficinas de un almacén mayorista. Me encargaba de diseñar y gestionar la página web.

Bien. Un día estaba en el almacén haciendo fotos a cada uno de los 14.000 productos que había en las estanterías para subirlas a la web.

Lo que tenía que hacer era muy simple, debía ir andando por los pasillos del almacén con un carrito de esos de la compra donde había acoplada una cámara de fotos e ir haciendo fotos a los productos.

Al cabo de una hora el dolor de espalda era insoportable. Y así 8 horas al día de lunes a viernes.

Un día estaba muy cansado, y decidí llevar una banqueta donde sentarme. Los compañeros de almacén me miraban como si estuviera haciendo una huelga de hambre contra alguna dictadura tercermundista. Como si fuera el tipo más valiente y rebelde del mundo.

Vaya chorrada, trabajaba mejor, estaba más cómodo y mi espalda no sufría.

Todo eran ventajas.

Pero al rato vino el encargado de almacén, un tio con poder dentro de la empresa. Le llamaban el sheriff.

El sheriff era un idiota descerebrado cuyo único mérito en la vida había sido ser lo suficientemente rastrero y pelota como para medrar en la empresa y tener su pequeña parcela de poder ante infelices como el resto de compañeros y yo.

Eso era todo.

Sin embargo, la gente le tenía miedo.

Cuando me vio sentado tuvimos una conversación. Me dijo que quién me había dado permiso para sentarme y que mi silla era un estorbo para el resto de compañeros. Yo le dije que sentado trabajaba más rápido y acabaría mucho antes de hacer las fotos a todos los productos.

Yo aguanté el tipo, pero cometí un error infantil.

Le dije que podría trabajar mejor sentado que de pie, y no me di cuenta de que aquello le importaba tres cojones, lo único que importaba es que le estaba desafiando delante de todos los demás.

Me dijo que si duplicaba el número de fotos que hacía trabajando de pie, podría trabajar sentado siempre que quisiera. Y que, si no lo hacía, hablaría con el dueño de la empresa y me despedirían.

Así que al final del día había casi triplicado el número de fotos.

¿Pude entonces trabajar sentado el resto del tiempo que pasé allí?

No, joder, me despidieron igual.

Era algo que ya tenía decidido. Sólo me quiso humillar. Demostrar su poder. Mostrar al resto de ovejas que con el pastor no se juega. Y que da igual cómo trabajes, que lo primero es saber quién manda.

Vale.

Es muy importante entender esta historia para poder vender.

Hay que aprender una lección por mi parte y otra por parte del sheriff.

La lección que aprendí yo, es que hay que ser mucho más empático. Salir de nuestra cabeza y entrar en la de los demás. Si en vez de preocuparme por retarle hubiera entendido las motivaciones de ese gilipollas, me habría levantado y me habría marchado. Habría dejado el trabajo, pero no habría dejado que fuera él quien me despidiera, y mucho menos depués de haberme esforzado tanto aquel día para desmostrarle que yo llevaba razón.

No salir de tu cabeza es estúpido. Eso mata las ventas.

Tus motivaciones no le importan a nadie, importan las del otro, las del que compra.

¿Qué lección podemos aprender del sheriff?

Podemos aprender algo que tengo que reconocer que hizo muy bien. Las formas de autoridad no deben ser sometidas a debate. No se apuestan.

Él no hizo ninguna apuesta. Ya había ganado. Sólo me humilló.

En un negocio, debes mostrar principios de autoridad que pueden ser más o menos sutiles, pero que no son negociables. Nunca.

La gente compra seguridad, y eso debemos darles.

Por tanto es importante que sepas…

Que si vamos a trabajar juntos, voy a estudiar a tu competencia, tu negocio, tu producto y a ti mismo, y si después de hacer el trabajo le haces un descuento al primero que pase por allí, por ponerte un ejemplo, no cuentes conmigo.

Porque los expertos pueden ganar dinero, pero los que realmente ganan mucho dinero son los líderes. Los que lideran de verdad su negocio. Y los líderes no son desesperados ni persiguen clientes.

Entonces es importante que sepas que yo no soy un diseñador web al que puedas encargarle el diseño, al que atiendas 5 minutos a última hora del día y al que puedas ningunear. No funciona así.

Me harás caso, y si haces cambios en la estructura o diseño (fotos, textos, colores…) que hablamos, me los deberás comunicar.

Puedes pensar que digo esto porque soy diseñador web, pero el diseño es absolutamente clave para que vendas realmente a lo bruto en la web. Y me contrates a mi o contrates a otro, debe ser muy bueno, porque lo contrario será dejarte mucho dinero por el camino.

Y, aunque sea tu negocio, debes tener claro que mi negocio y mi prestigio dependen de que logres resultados.

Y si vas a contratar a un profesional para que camine contigo en una tarea tan importante como es la página web, debes respetar su criterio como profesional. 

Y si no estás de acuerdo, pues diseñas la web tú.

Si yo mañana contrato a un tío para que me arregle la vitrocerámica no le digo cómo me la tiene que arreglar aunque sepa utilizarla. Porque no sé arreglarla.

Si tu contratas a un diseñador web, o confías en él o no lo contrates.

Bueno, quizá te estés llevando una imagen arrogante de mí, puede que a veces sea un poco de eso.

Pero me tengo por una persona educada y con mucha capacidad de escucha pero que tiene una obsesión sana y que tiene mucha gente. No me gusta perder el tiempo.

Entonces debes saber que, si me vas a contratar, mis servicios no son baratos y que, además, me harás caso.

Contratarme cada día será menos barato y más dificil, y en poco tiempo no habrá posibilidad ninguna.

Y también debes saber que para reservar conmigo deberás pagar el 100% al inicio.

Luego tendrémos una reunión para planificar antes de empezar a trabajar.

No diseño una página web si no cobro. Nunca. A nadie.

Y sí, yo soy de los que contrata a un profesional y no tengo problema en pagar por adelantado.

Y no sólo eso, si tienes un negocio y te hago la página web, es muy probable que nunca más tengas que perseguir a nadie ni preocuparte de si te pagará o no.

Esto hay gente que lo entiende y gente que no. No hace falta discutir, pero no es negociable, y sólo trabajo con gente que lo entiende.

 

Dicho todo esto, si te interesa pedir información sobre mis servicios, debes rellenar el formulario de aquí abajo.

Me pondré en contacto contigo aunque no esté interesado en tu proyecto.

Que pases un gran día.

Jorge Cobos

Jorge Cobos de Love Estudio

Diseño Web para Alojamientos Rurales

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